DNV y su visión de la transformación del contenedor en “un cliente” para 2050

Jan-Olaf Probst, director comercial de portacontenedores en DNV, compartió su visión sobre un posible futuro de la cadena de suministro hacia 2050, donde el sector debería ser completamente digitalizado y descarbonizado y lo que se necesitará para llegar a ese escenario. Para ello expone el caso de un simple paquete y su travesía desde un punto “A” a uno “B”, incluyendo su tránsito en un contenedor.

Según pronostica, para 2050, los puertos de entrada y salida se parecerán más a aeropuertos en términos de sofisticación y velocidad con la que anticiparán, prepararán, manejarán y despacharán contenedores. La clave es cómo los contenedores se volverán «inteligentes» mediante la adición de microchips, sensores y transmisores.
Probst indica que incluso después de muchas décadas de progreso en el desarrollo de estándares, experiencia y tecnologías digitales para contenedores, hoy en día todavía los contenedores se consideran simplemente como carga. ”Pero también estamos empezando a ver cómo las tecnologías digitales permitirán un cambio filosófico”.
Esto, plantea, permitirá en 2050 concebir al contenedor como “un cliente”, una parte inteligente e interconectada de un sistema logístico integrado por contenedores, buques, camiones y trenes que se comunican entre sí a través de tecnologías habilitadoras como sensores digitales, análisis de datos, aprendizaje automático e inteligencia artificial.

En esta visión, el contenedor comunica a los actores a lo largo de la cadena logística qué contiene, si la carga es peligrosa, de dónde viene y adónde va, y si necesitará hacer transbordos. El modelado por computadora utilizará la información de ubicación del buque para programar con precisión las operaciones portuarias. El buque recalará exactamente a tiempo; la descarga comienza diez minutos más tarde, y el buque zarpará dentro de un período de tiempo muy ajustado.

La reducción de los tiempos.

Probst adelanta que reducir los tiempos de espera en los puertos será una parte importante de la descarbonización de las operaciones de portacontenedores, aumentando la disponibilidad de los buques, permitiendo aún más las medidas de eficiencia energética, como la navegación lenta, y optimizando el desempeño del puerto. Implementar esta visión es urgente, ya que se pronostica que el transporte en contenedores crecerá un 80% para 2050.

Es muy posible que para 2050, el empaque del paquete se vincule a un registro digital para confirmar que el producto es cero carbono en toda su cadena de valor, desde la materia prima hasta la puerta. Los elementos del transporte están libres de emisiones porque, a mediados de siglo, el transporte marítimo ya se habrá descarbonizado de acuerdo con los objetivos de reducción de emisiones cada vez más estrictos acordados en la Organización Marítima Internacional (OMI).

Jan-Olaf Probst, director comercial de portacontenedores en DNV, compartió su visión sobre un posible futuro de la cadena de suministro hacia 2050, donde el sector debería ser completamente digitalizado y descarbonizado y lo que se necesitará para llegar a ese escenario. Para ello expone el caso de un simple paquete y su travesía desde un punto “A” a uno “B”, incluyendo su tránsito en un contenedor.

Según pronostica, para 2050, los puertos de entrada y salida se parecerán más a aeropuertos en términos de sofisticación y velocidad con la que anticiparán, prepararán, manejarán y despacharán contenedores. La clave es cómo los contenedores se volverán «inteligentes» mediante la adición de microchips, sensores y transmisores.
Probst indica que incluso después de muchas décadas de progreso en el desarrollo de estándares, experiencia y tecnologías digitales para contenedores, hoy en día todavía los contenedores se consideran simplemente como carga. ”Pero también estamos empezando a ver cómo las tecnologías digitales permitirán un cambio filosófico”.
Esto, plantea, permitirá en 2050 concebir al contenedor como “un cliente”, una parte inteligente e interconectada de un sistema logístico integrado por contenedores, buques, camiones y trenes que se comunican entre sí a través de tecnologías habilitadoras como sensores digitales, análisis de datos, aprendizaje automático e inteligencia artificial.

En esta visión, el contenedor comunica a los actores a lo largo de la cadena logística qué contiene, si la carga es peligrosa, de dónde viene y adónde va, y si necesitará hacer transbordos. El modelado por computadora utilizará la información de ubicación del buque para programar con precisión las operaciones portuarias. El buque recalará exactamente a tiempo; la descarga comienza diez minutos más tarde, y el buque zarpará dentro de un período de tiempo muy ajustado.

La reducción de los tiempos.

Probst adelanta que reducir los tiempos de espera en los puertos será una parte importante de la descarbonización de las operaciones de portacontenedores, aumentando la disponibilidad de los buques, permitiendo aún más las medidas de eficiencia energética, como la navegación lenta, y optimizando el desempeño del puerto. Implementar esta visión es urgente, ya que se pronostica que el transporte en contenedores crecerá un 80% para 2050.

Es muy posible que para 2050, el empaque del paquete se vincule a un registro digital para confirmar que el producto es cero carbono en toda su cadena de valor, desde la materia prima hasta la puerta. Los elementos del transporte están libres de emisiones porque, a mediados de siglo, el transporte marítimo ya se habrá descarbonizado de acuerdo con los objetivos de reducción de emisiones cada vez más estrictos acordados en la Organización Marítima Internacional (OMI).

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